➦Sinopsis
¿Querrás
saber cómo es en verdad el mundo?…
Cuando
tienes unos padres divorciados pero a la vez juntos mientras que uno de ellos
tiene tantos amantes que no se podría contar con los dedos, y al tener una
hermana mayor que es igual de prostituta que su madre y tiene un novio que dan
ganas de hacer todo tipo de cosas impropias con él. Pero también hay que
agregar al “amigo” con quien no quieres tener nada pero a la vez sí.
Esto es un
resumen pero no puedo seguir adelantándoles las cosas, tendrán que leerlo
ustedes mismo para entenderme, pero he de advertir que no es una historia para
niños. ;)
y así comienza…
Índice
Capítulo 1- la s-c (sala
de castigo) ----------------------------------------------- 9
Capítulo 2 – ¿quién ere tú?------------------------------------------------------------31
Capítulo 3 – por pura casualidad --------------------------------------------------58
Capítulo 4 – ¿somos amigos?-----------------------------------------------------------64
Capítulo 5 – ¡¡SORPRESA!! ---------------------------------------------------------------79
Capítulo 6 – todo es lo que parece ----------------------------------------------105
Capítulo 7 – tú eres mi droga, mi adicción -------------------------------131
Capítulo 8 – soy un asco de persona –--------------------------------------------53
Capítulo 9 – confesiones que nos joden la vida ---------------------------170
Capítulo 10 – no me digas eso ----196
Capítulo 11 – enemigos pa que los quiero -----------------------------------208
Capítulo 12 – intermedio ---------227
Capítulo 13 – nuevos aliados -----249
Capítulo 14 – un nuevo inicio ----261
Prologo
–2009 – 03:45 am
–ocho años atrás
Trank… (Que
fue eso…) escuche como abrían la puerta
de entrada. cloc, crach… (Abra entrado un monstruo para matar a mi familia)
aunque fuera una niña de diez años, aun le temía a los monstruos del armario.
Me levante de mi cama y fui a buscar lo que me quita el miedo y me ayuda a
dormir, ósea, mis padres, ellos eran mi única salvación de monstros que comen
niños.
Me puse
mis pantuflas de conejito, que brillaban cada vez que los meneaba (los adoro)
camine directo a mi puerta temerosa, toque la perilla y la gire con cuidado,
abriendo lentamente la puerta. Escuche risas y ruidos extraños en la cocina,
mientras bajaba la escalera, recordé que mi madre tenía turno doble hoy, así
que llegaría como a las diez de la mañana, eso significaba que solo quedaba
papa para defenderme.
Mentalice
mi valentía muchas veces antes de tocar el último escalo de la escalera, cuanto
baje por completo, pude notar que la luz de la cocina estaba encendida, me
dirigí lentamente a la puerta de entrada, pero me detuve en cuanto vi a dos
personas allí… me pegue de la esquina de la puerta y saque delicadamente mi
cabeza, en cuanto vi lo que pasaba no me lo podía creer… que estaba haciendo
papa con una mujer que tiene sus gruesas piernas enrolladas en su cadera, ella
no es mi madre y que rayos están haciendo… había escuchado que los adultos
hacían este tipo de cosas, pero a mí me dijeron que lo hacían con los que
amaban no con cualquiera.
Me quede
unos segundos, analizando las cosas y viendo lo bueno y lo malo de esto (pero
que ase, mi papa está dentro de ella y ella se lo permite… quiero vomitar, y
porque hacen esos raros gemidos, ¿estará papa lastimándola…? No lo creo, se le
ve en la cara que le gusta)
Dure al
menos cuatros minuto observándolos, cuando de repente se detuvieron. Tuve que
retroceder para que no me vieran, pero como estaba caminando al revés, me caí
por causa de la alfombra que tenía la sala. Me caí de espalda, cayendo sobre
mis posaderas de un solo golpe.
—
¿que
fue eso? – pregunto papa, hablando con esa chica
—
No fue
nada, tal vez haya sido un roedor o algo parecido – respondió ella, con su excéntrica voz
En ese
instante me quede petrificada en el suelo, hasta que escuche los pasos de papa.
Me levante del piso y comencé a subir las escaleras rápidamente, escuche como
papa hablaba debajo de mí.
—
Iré a
revisar
—
Está
bien… no te tardes amor
Acaso le
dijo amor… aunque este arriba de ellos, los podía escuchar claramente. Me
detuve un momento quedando exánime por lo que dijo ella, pero luego escuche que
subían las escaleras, se me regreso el color de piel y volví a correr con
sigilo, en cuanto visualice mi puerta, inmediatamente la abrí y me adentre a mi
dormitorio, me lance a mi cama, mientras sacudía mis pantuflas para
quitármelas.
Gran
error, porque comenzaron a brillar, tuve que agarrarlas y romper las luces, en
cuanto había roto la última, mi puerta se abrió, no podía lanzarlas al piso, ya
era demasiado tarde, así que las puse en mi almohada y me recosté sobre ellas,
fingiendo estar dormida.
Mi padre
entro, se colocó al lado de mi cama y se sentó en la oriya, se acercó más a mí
y me acaricio el pelo, yo no mostré ni una sola expresión, solo me quede allí
con los ojos serrados, sintiendo los rose que le daba a mi cabello. Después de
unos segundos, me dio un beso en la frente y se retiró de mi dormitorio.
Cuando
cerró la puerta, me senté y me limpie la
parte donde me había besado, vi como mi frente tenía una pequeña línea de
pintura, me levante y me dirigí a mi baño personal, cuando estuve frente al
espejo que tenía allí, me mire la frente, estaba manchada de una pintura de
color rojo, utilice mi mano para tocar esa pintura y cuando tenía todos mis
dedos manchados, los estruje con el pulgar para saber que era, y lo supe, esta
pegos tosa pintura era labial, mi madre se ponía esto, y ella también.
Recordé
cuando me pelee un día con un brabucón, porque él decía que mi padre engañaba a
mi madre, no le quise creer así que lo obligue a callarse y así se quedó, pero
ahora veo que era verdad… mi padre estaba con otra mujer… en la cocina,
teniendo… como se llamaba eso… no lo recuerdo, pero yo les decía cosas de
padres.
Esto
no es digno de admirar de un padre…
Capítulo
1
La
s-c (sala de castigo)
El presente
hoy
es un día como cualquiera... los pájaros cantan... despierto con una baba que
gotea mi almohada... palpo con mis pies el suelo para buscar mis zapatos...
pierdo otro zapato en mi propio cuarto... me estrujo los ojos y antes de entrar
a mi baño, me tropiezo como todo un cliché con las sábanas y caigo en picada
como un árbol en plena caída....
Luego es
hora de ir a clases y atormentarles las vidas a los queridos profesores, amados
profesores.
***
O por dios,
porque lo hice, que rayos hice…
Estaba
en clases y escuche que alguien se burlaba de mí, no pude controlar la ira que
llevaba dentro, y lance un pupitre al
frente de todos para que así se paralizaran de miedo, funciono por un momento
pero luego me di cuenta que era algo exagerado, me había cruzado de piernas y
brazos, viendo a todos con el ceño fruncido, tuve varios minutos de gloria,
pero todo eso se fue al caño porque me llevaron a la dirección y por supuesto
ese maldito profesor me castigo, odio la secundaria.
Después
de la visita al director, me dirigí al salón del castigo, obviamente, mientras
caminaba por los pasillos, note como todos me veían y susurraban sin ningún
éxito, podía escuchar lo que decían o tal vez eso era lo que ellos querían,
igualmente no me importaba lo que decían esos idiotas, ellos siempre andan en
busca de chismes para joderles la vida a las víctimas, como siempre.
Ya
había llegado al s-c y como no tenía opción, me adentre al salón y me senté en
el último lugar (esta escuela tenia demasiados idiotas que les encantaba
meterse en aprietos para no hacer tareas, por eso siempre la s-c está llena y
por esa razón siempre me siento de ultima) tome un par de audífonos y me
recosté en la pared que tenía a mi derecha, como todos estaban fastidiando,
preferí que ellos fueran mi cortina para poder escuchar mis músicas.
Me
concentre en una, y solo me quede observando el escándalo de siempre, alguien
comenzó a hablarme frente a mi (como si me interesara lo que me iba a decir) no
le preste atención, solo seguí escuchando a mi artista favorito.
(sonido
de Música)
Pero
él seguía hablándome, yo solo lo miraba con aburrimiento (cuando se dará cuenta
este idiota, que no lo quiero escuchar) seguía y seguía, yo solo cerré os ojos
y me quede en trance, solo escuchaba mi música y ya no sentía nada, al instante
supe que ya me había dormido.
Cuando
desperté ya no había nadie a mi alrededor
y ya era de noche, me levante histérica buscando la salida, pero cuando
intente caminar a la puerta, por alguna razón la puerta se alejaba de mí, cada
paso que daba me alejaba más de la puerta, me detuve y observe a mi alrededor,
note como todo se caía en pedazos, las paredes se desmoronaban y luego
comenzaron a acompañarle los pisos, quise retroceder pero cuando di un paso a
otras, casi me caía, miraba como todo el piso se destrozaba y caían debajo de
mí, cuando ya solo quedaba un trozo de piso (la cual me sostenía) cayo con
migo, empecé a gritar mientras caía, hasta que escuche que alguien decía mi
nombre sin parar
—
kristin…
despierta, kristin
—
ha…
que… que paso –
Pregunte
extrañada, todo había sido un sueño, y quien me había despertado era el mismo
idiota que estaba hablándome.
—
Ya
paso la hora de castigo
—
Ha,
si…—
Voltee
a ver si era verdad, y en verdad lo era, ya era muy tarde, cuando note que él
seguía a mi lado, me recordó los últimos momentos antes de dormir… yo solo me
estruje los ojos y dije
—
Gracias
por avisarme
Termine
por decir, mientras me levantaba de mi lugar para dirigirme a la salida
—
Ok…
hablamos luego para terminar la tarea
Me
detuve en cuanto dijo eso
—
¿Tarea?
—
Si…
te estaba hablando de eso pero te dormiste
Me
decía él mientras se peinaba el cabello y se levantaba de su lugar, yo solo asiento
recordando el sueño
—
Ya
veo… bien hablamos luego
Maldita
sea todo a mi alrededor… esto me está volviendo loca, no sé porque los
profesores se creen cupidos, siempre andan colocando a los alumnos en parejas
de dos, pero no solo eso, sino que obligatoriamente nos ponen “un chico con una
chica” siempre lo hacen, y ahora me toco hacer equipo con alguien que ni puta
idea se quién es.
Me
dirigí a la parada de autobús y me senté en el banquito de espera que tenía
atrás, pero claro siempre el destino me juega con todo su jodida estrategia
manipuladora, se había sentado a mi lado el chico, a quien deje hablando dos
veces en la s-c
—
puedo
esperar con tigo
—
no
—
bien…
esperaremos solos, cada uno por su cuenta
—
bien
—
bien
Maldito
autobús que no llega, porque esto siempre me pasaba, maldito, maldito, maldita
coincidencia, maldeciré todo lo que quiera porque es mi mente…
—
maldita
sea todo
—
¿ha?
No
me digan que se me escapo, tremendo día el que me toco
—
¿Pasa
algo? – me pregunto, sin dejar su mirada (por dios era… no sabría explicarlo,
esos ojos verdes volvían loco a cualquiera… carajo ya caí yo también)
—
Nada
que importe
Me
cubrí los oídos con mis auriculares y solo mire el poster que tenía e frente,
él me estaba hablando (de nuevo) y yo solo solté un suspiro de cansancio, sentí
como me quitaban uno de mis audífonos.
—
Oye,
quien te crees…
—
¿Porque
haces esto siempre?
—
¡¡Que
cosa!!
Ya
estaba cansada de su mirada y de sus penetrantes y petulantes ojos verdes
esmeralda (ya basta kristin, no caigas, no caigas)
—
Siempre
estas evadiéndome… a todos en general
—
Y
eso a ti que te importa
—
Me
importa porque no quiero perder mi nota del mes
—
Bien…
no la pierdas, es lo único que te importa – dije sarcásticamente, poniendo mis
ojos en blanco
—
Tenemos
que hacer esto juntos
—
yo
no trabajo en equipos, como te llames
—
soy
Anthony, y no tienes opción – me replico tomándome del brazo derecho
En
cuando él me toco, me entro una electricidad que recorrió todo mi cuerpo, no me
había dado cuenta, pero ya estaba de pie y estaba totalmente petrificada, me
acerque a él y me puse a solo dos centímetros de distancia entre mi rostro y el
de él, solo me quede observándolo con el ceño firmemente fruncido
—
Enserio
crees que puedes venir a hablarme o a tocarme, para luego decirme tu nombre
como si fuera tu mejor amiga de la infancia… no rebases tu limite, Anthony, o
te vas a arrepentir
Sentí
como su respiración estaba agitada, eso me saco una media sonrisa victoriosa, sabía que si me
temía, lo tendría en la palma de mi mano, pero al parecer no fui muy clara
porque él me respondió con el ceño fruncido más temerario que pudo hacer, quito
otro centímetro de nuestros rostros y me hablo de la misma manera
—
crees
que podrás intimidarme, solo con poner unos centímetros de distancia… créeme—
me mira de arriba abajo con un tono burlón —yo sé muy bien como intimidar a las
personas, y tu… no eres diferente a los demás, solo te haces la fuerte para que
nadie te haga daño
Termino
por decir, antes de levantar una de sus manos y señalar detrás de mí, yo no le
quitaba mi mirada retadora porque no quería perder esta discusión, pero un
clac-son me hizo desviar mi mirada, cuando vi que era lo que me interrumpió, me
saco de mi equilibrio y recordé que el mundo seguía girando a mi alrededor,
regrese mi mirada a Anthony que ya estaba recogiendo su bolso para tomar el
autobús, cuando volteo a verme, yo solo me puse a caminar directo al autobús,
el camino de tras de mi (sabía que él iba a estar en el mismo autobús, pero no
me iba a quedar a esperar otro bus en la oscuridad) subí, me senté y a la vez
me puse los audífonos para no tener que ver a… como era… Anthony… él se había quedado
parado a unas sillas delante de mí. Yo solo me puse a escuchar a Zedd mientras
me recostaba en la ventana a mi izquierda
Después
de unas calles, reconocí la mía, me levante de mi puesto y me dirijo a la
salida, cuando caminaba por el pasillo del autobús, no pude evitar buscar la
presencia del tal Anthony… no lo encontré, creo que ya se había bajado en unas
calles atrás…
Bajaba
por las escaleras de la puerta cuando de repente me resbale con un caramelo que
estaba situado en la esquina de la mini escalerilla. Esperaba una fuerte caída
de parte de la gravedad, esperando el dolor en mis posaderas, pero algo o
alguien me detuvo, cuando sentí esos fuertes músculos pasar por mi cintura,
supe de inmediato quien era, me intente levantar pero al hacerlo me topé con su
rostro a unos centímetros del mío (pero que mierda, acaso esto es una novela
para quedar así… mierda… ya basta maldito corazón, no te metas en esto ahora)
solté un enorme suspiro que le cayó en la cara a ese… a él.
Al
suspirar de ironía moví varios flequillos de su desordenado cabello, el cerro
los ojos como muestra de mi ironía, (hasta el sabia la situación en la que estábamos,
jajaja, estúpido destino) me desperté de mi parálisis por causa del clac-son
del carro (acaso dios no hizo la boca para hablar) me levante de mi lugar con
la ayuda de Anthony y para más ayuda, las personas se quejaron de que
estuviéramos estorbando, a los dos nos obligaron a salir del auto y nos
quedamos en la acera observando el carro que nos dejaba a mitad de la nada, al
menos no para mí, porque mi casa estaba a unos cuantos pasos de aquí, pero no digo
lo mismo de mi compañero de al lado.
—
y…
entonces…— me intento decir, peinándose el cabello con su mano izquierda
No
me quede a escucharlo, solo lo rodee y me fui en dirección a mi casa
—
creo
que caminaremos… — volvió a decir, mientras me seguía con su absurda cara de
incredulidad
Yo
me adelante y lo deje unos pasos atrás, estaba casi trotando para evitarlo, el
me comprendió, porque no acelero su paso. Llegue a mi casa y me adentre a ella,
cuando iba a cerrar la puerta… me quede un momento esperando a verlo (que te
pasa, cierra la puerta, te vas a arrepentir) cuando lo vi, él estaba caminando
natural, no estaba cansado por caminar tanto, el volteo a mirar mi casa y me
vio en la puerta, al verme al instante me sonrió, con esa sonrisa sexy que
combinaban con esos ojos verdes fosforescentes.
Le cerré
la puerta en la cara, por mi orgullo >te lo advertí< me decía mi
conciencia > tu cállate, que nunca me ayudas cuando es necesario < le
replique a mi mente… un momento, estoy peleando con mi conciencia… ya está, estoy
desquiciada, mis instintos me llevaron a las ventanas que tenía a mi derecha,
levante un poco las corinas y todavía estaba el allí, esta vez me saludaba, le
cerré la cortina de nuevo en su cara, me acerque a un hoyo que tenía la cortina
y observe como volvía a retomar su camino, el vio dos veces mi casa antes de
desaparecer de mi vista.
—
Mama
ya llegue—grite, pero nadie respondía
—
Mamaaaa…
—aun nada, (parece que no está… al parecer tengo la noche libre) (cara de
malicia)
Abecés
cuando mi madre no estaba yo utilizaba esas horas libres para hacer lo que
quisiera lo llamaba “la noche de kristin” y estaba por comenzar.
>Un
momento… ¿que fue eso? < Me pregunte mentalmente, escuche ruidos en la
pared, provenía de arriba >creo que es un ladrón… (Esto es muy extraño) me
dirigí a la cocina y tome un cuchillo de treinta centímetro de largo y diez de
ancho, me dirigí a las escaleras y las subí. En cada escalón se escuchaba los
gritos más fuertes, me acerque a la puerta que expulsaba esos ruidos, cuando
tome la manilla de la puerta, sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo,
comencé a rodarla y en cuanto la abrí… la cerré de inmediato al ver la
verdadera razón del escándalo.
Puse
en ceño fruncido y solté un suspiro de cansancio con alivio, gire y me dirigí a
la puerta de al lado (la cual era mi dormitorio) nunca me sacare eso de mi
memoria, lo ordenare en la lista que ya tengo desbordándose de tantos recuerdos
asquerosos y repugnantes.
Les
cuento; mi “hermana” tiene una lista muy grande de pretendientes… nunca entendí
porque cupido me odiaba tanto, a diferencia de mi hermana, que tenía una fila
entera en busca de ella… no estoy diciendo que no me he encontrado ninguno, lo
que me diferencia de mi hermana, es que yo me consigo patanes sexy o brabucones
sin cerebro, más bien dicho, todos se enamoran de mi pero eso es lo malo,
porque nunca me encuentro un amigo leal, sino que apenas dura una semana y ya
se mueren por mí pero yo no de ellos, es así de simple.
Pero
concluyendo, mi hermana era toda una zorra, que se acostaba con todos, no la
juzgo yo quisiera hacerlo… pero no soy muy “liberal” que digamos, no me conecto
muy bien con una persona cuando estábamos a punto de tener sexo, pero solo uno
logro tenerme por completo pero eso es otra historia…
Me
acosté en mi cama, colocando mi laptop en mi estómago, me gustaba sentir el
calor que emanaba mi laptop, me hacía sentir segura y cómoda, revise mis
archivos y comencé a leer unos libros (un día me puse a leer un libro de
fantasía y al instante me encanto… ahora busco libros de dramas, mucha fantasía
y unos que otros de romance)
Mi
chat sonó por causa de un mensaje, minimice la ventana donde se encontraba el
libro y abrí los mensajes
>solicitud
de amistad
Anthony eyden ramos
{aceptar} {rechazar}
>Mensaje
adicional:
— En
qué quedamos… así, estas obligada a hacer el proyecto del martes, y sin
excusas.
No
podía creer que me haya encontrado, tan solo hablamos por unos minutos… genial,
me conseguí un acosador, otro de la lista -_-
Anthony eyden ramos
{rechazar} ß seleccionado
-quiere que lo borremos permanentemente- {no} ß seleccionado
Cerré
la ventana de mensajes y volví a abrir la de mi libro, después de varios
minutos volvió el fastidioso ruido que me sacaba de mi burbuja
>mensaje
de –desconocido-
—
No
te puedes escapar. Sabes que no me rendiré
— kristin matwer - dice:
—
Deja
de acosarme y vete a dormir que me interrumpes
—
Desconocido –
dice:
—
Te
dejare de fastidiar cuando digas que si
—
kristin matwer
– dice:
—
Está
bien, dios… ¡¡ ¿ya me dejas en paz?!!
—
Desconocido –
dice:
—
Muy
bien, sabía que no lo soportarías más… nos vemos el viernes en la cafetería
“dunas “para hablar de ello. Y no te ilusiones, no quiero nada más.
—
kristin matwer –
dice:
—
Porque
me ilusionaría, tú eres loco o eres bobo… sabes que, ya no importa, estoy
ocupada.
Fue
lo último que dije antes de cerrar la laptop de un solo golpe, recordé en ese
instante que en las películas pasaban estos tipos de cosas, no pude evitar
sacar una sonrisa de idiota ilusionada, en cuanto reaccione, me la quite al instante
y me uní a la realidad de mi vida
>
Nada iba a pasar, tengo un cupido que lo arruina todo, nada de nada pasara <
Depuse
de asegurarme mentalmente, lance la laptop a mi lado y me recosté sobre mi
almohada y caí en un sueño pesado.
***
Estos
últimos días fuero una pesadilla, todos estaban más curiosos de lo habitual y
este tal Anthony aun busca echarme los perros, por así decirlo, cada día era un
nuevo tema… pero que puedo decir, soy toda una zorra andante.
Ya
era jueves y me costaba concentrarme ese día, porque tenía a Daniel a mi lado;
Daniel era un casi novio… éramos amigos con derecho o algo así, nos ayudábamos
mutuamente para aprender más, y utilizarlo en el futuro con otras personas…
Él
estaba jugueteando con mi mano izquierda, haciéndole remolinos, líneas y
viceversa, a veces me hacía cosquillas y se me soltaban varias carcajadas que
todos notaban pero ignoraban (al menos la mayoría) estábamos de últimos y nadie
podía ver lo que hacíamos, luego de los remolinos me mordisqueaba los pómulos
de mi oreja, haciendo que me excitara automáticamente, nos robábamos unos besos
mutuamente cuando podíamos, porque el profesor nos interrumpía con sus típicos
gemidos de molestia, en cambio a mí, se me escapaban algunos, pero estos eran
de placer.
Notaba
como varios de mi ex me miraban con furia en sus ojos, pero no me importaba porque
les daba tiempo a cada uno de ellos de disfrutar a su cuenta.
Había
terminado por fin esta clase, y me dirigí al comedor a servirme mi comida
favorita “espagueti con carne molida y queso” me gustaba ponerle queso porque
con ello sabia a lasaña, mi segundo plato favorito.
El
solo pensar en comida me daban más ganas de comer, mi estómago lo exigía y no
podía esperar, estaba caminando en los pasillo cuando de repente (ya he
repetido mucho eso ¿verdad?) una puerta se abrió al frente de mí, casi
pegándome en la cara, un brazo se extendió para jalarme dentro de la
habitación, en cuanto cerraron la puerta, me relaje al saber quién era, pero
por favor, no había otro lugar más aseado, este lugar es asqueroso (es donde el
conserje guarda sus cosas)
—
ahh
Que quieres, dante – dante era otro ex que aún no me superaba por completo,
pero igual tengo otro más para divertirme un rato.
—
Te
quiero a ti—me dijo, poniendo sus manos en mis mejillas y robándome un salvaje
beso, le respondí, obviamente, después comenzó acariciándome los labios, quiso
abrir paso con su lengua, le permití ayudándolo a expandir más el beso
Cuando
ya no nos quedaba aire, nos separamos un momento para tomar aire pero eso no
nos detuvo
—
No
pares — le suplique, el me hizo caso volviendo a tocar mis labios con los suyos
El
comenzó a bajar sus manos, posándolas en mis caderas, luego utilizo un
movimiento rápido para meterse dentro de mi camisa, cuando subió por mi
espalda, solté un gemido ahogado por los beso, la cual lo ínsito a seguir, yo
lo ayudaba desbotonando su camisa y su pantalón, cuando el alcanzo el agarre de
mi brasier, lo soltó hábilmente, luego me despojo mi camisa para luego besar mi
cuello, utilizo hábilmente sus beso sobre mi pecho para luego acariciar con su
lengua las puntas de mis pezones, allí fue cuando me calenté más, no pude
esperar más, lo quería dentro de mi ahora… me apresure en bajar su pantalón y a
la vez el bóxer, en ese instante nos conectamos mutuamente y comenzamos a
sentir el orgasmo que venía, duramos varios minuto disfrutando el momento,
hasta que escuchamos que movían la manilla de la puerta.
—
Carajo…
—dije, separándome de él, instintivamente nos callamos para que no nos
descubrieran
—
¡¡
¿Quién está allí?!! – decían del otro lado de la puerta
— Shhhh…— me callaba dante, yo solo lo
miraba con furia, ya me esperaba que nos descubrieran, porque por favor, es el
armario de un conserje, todos saben que es el peor lugar, además que es un
cliché de película.
—
vamos
por una llave – decían por el otro lado, en cuanto se fueron, me vestí
inmediatamente a lo igual que dante.
—
Gran
lugar el que escogiste – replique, cruzándome de brazos
—
si,
tiene un toque único – intento bromear, yo aún seguía frunciendo el ceño.
—
Ya
lo note
—
Recuerda
eres mía y de nadie más—me dijo colocándome entre la pared y su pecho
—
Yo
no le pertenezco a nadie, que te quede claro—lo rete, el solo me rodeo con sus
manos y me beso traviesamente, le tome el cuello para no cortar ese beso… pero
luego recordé donde estábamos
—
Salgamos
de aquí—le dije, mientras abría la puerta, me asegure de que no estuviere nadie
por allí rondando, pero no me concentraba con dante besándome el cuello con sus
brazos rodeando mi cintura.
En
cuanto Salí de ese lugar, deje a dante en la puerta, casi corrí a la salida
para no toparme con nadie, en cuanto llegue, inhale y exhale un poco de aire de
afuera, ya estaba fuera de peligro, ya nadie podía verme con el… me aclare la
garganta y saque un mini espejo que tenía en mi bolso, camine a la parada de
autobuses y para mi mala suerte, allí estaba el.
Era
obvio que estuviese allí, porque estudiamos juntos y salimos a la misma hora,
pero algo no encajaba, yo dure media hora hablando y teniendo sexo con dante, y
apuesto a que ya habían pasado varios autobuses en mi ausencia, hay algo que no
concuerda -_-
Me
detuve a unos pasos de él queriendo ver un bus cerca pero no veía nada, solté
un enorme suspiro de desgracia que obviamente el noto, en cuanto volteo a
verme, yo rodé mi vista a la calle, me puse los audífonos y me quede así, no haría
nada más.
Vi
como un carro negro del diseño Chevrolet se estacionaba justo frente a mí, en
cuanto abrieron la ventanilla, me emocione al ver su rostro, era papa, había
llegado a la ciudad.
—
Hola
señorita, ¿porque está sola en este lugar?— me pregunto, con una ceja enarcada
—
Hasta
que te reportas…—le respondí, subiéndome en el asiento del copiloto, mire en el
retrovisor del auto a Anthony que miraba con enojo la calle. Me asome con pesar
por la ventana y dije:
—
Amm…
Anthony, te doy la cola – no podía evitarlo, mi debilidad era ver a las
personas abrumadas y solas (por eso es que a veces he tenido que tener sexo por
compasión)
—
Gracias,
no tenías porque…
—
Ya
sube, no lo volveré a repetir – lo interrumpí, detestaba a la gente que
utilizaba los mismos modales para verse mejor.
El
me hizo caso y subió al auto, se petrifico al ver quien conducía, solté una
pequeña carcajada que papa noto
—
¿Qué
pasa? – me pregunto papa
—
Te
tiene miedo – le dije, moviendo mi cabeza en señal de que viera para atrás, el
miro a Anthony y saco una media sonrisa de satisfacción
—
Ya
veo – término por decir mientras tomaba el volante y nos sacaba de allí. Toni
me quedo mirando con enojo por haber dicho eso (ahora le puse apodo “Toni” ya está,
así se llamara a partir de ahora)
Todo
el camino hablando con mi padre y viendo a Toni por el retrovisor del auto, él
lucia incómodo y a veces nuestras miradas chocaban por casualidad, poniéndolo
aún más incómodo y rojo como una cereza, sí que me gustaba eso, me gustaba que
me alagaran sonrojándose (saben porque; porque jamás me sonrojo y así es mejor,
así podía ocultar lo que pensaba o sentía). Ya habíamos llegado a mi calle, y
ni siquiera había pensado en donde vivía Toni, me moví de mi asiento para
verlo.
—
y
donde vives
—
en
unas casas más adelante
—
¿vives
en esta calle? – por favor que diga que no, por favor que diga que no
—
No.
Es en la calle que sigue – uf, ya iba a buscar las cámaras escondidas, porque
si decía que si, estaría totalmente segura de que esto es una novela y no solo
eso, sería una… “romántica” tan-tan-tan-tannnnn… típica.
—
Ya
veo… papa sigue dere…
—
No
es molestia, puedo quedarme por aquí – (acaso me interrumpió, no, no pudo
atreverse) me voltee a verlo y le fruncí el ceño, poniendo los ojos en finas
líneas tratando de ahorcarlo mentalmente
—
A
ella no le gusta que la interrumpan, y menos que le den órdenes — comento mi
padre. yo no le quite la vista a Toni, lo quería asfixiar ahora, nadie me puede
interrumpir, nadie.
—
Ok…
yo solo decía – me decía el, levantando las manos con los hombros en gesto de
paz.
—
Sigue
derecho—termine por decir con la voz seca y fría, antes de voltearme y regresar
a mi posición natural.
Nos
tomó varios minutos llegar a su casa y note que nos separaba una calle de
distancia (¿porque yo nunca lo vi…? Ha sí, porque no me interesa quien vive en
el barrio, para que molestarme sabiendo quienes son mis vecinos) en cuanto papa
se estaciono, el bajo inmediatamente de auto, y cerró la puerta con toda la
delicadeza posible, jejeje cobarde, así me gusta.
—
gracias
por traerme
—
no
hay de que, nos vemos mañana – le dije, subiendo la ventanilla del auto
—
ha…
¿mañana? –me pregunto extrañado, porque era tan ingenuo, e inocente (no,
Contrólate kristin, no caigas, maldición no caigas)
—
el
proyecto… recuerdas, en “dunas” – le dije, dejando la ventanilla a la mitad de
mi cara.
—
Ha,
ya recuerdo… bueno… nos vemos mañana— me respondió colocando su típica
expresión de perrito regañado, se me escapo una media y tenue sonrisa que al
instante oculte por orgullo, el no pudo verla, porque la ventanilla me tapaba
la mitad de mi rostro.
—
Bien
– termine por decir, cerrando la última parte que quedaba de la ventana del
auto. Papa comenzó a mover el auto para dirigirse a mi casa.
—
Así
que… un proyecto – me pregunto
—
Si…
un proyecto… notaste como te tenía miedo, ese cobarde ni siquiera lo oculta
—
Es
porque me debe una cosa y no se la he pedido
—
¿Ha
si?
—
Si,
cuando eras pequeña como de diez años, él estaba rondando por el jardín, cuando
vi que estaba en el fondo, sabia porque estaba tan interesado de la casa, él
quería subir a la casita de madera del fondo (teníamos una casita de madera en
la cual yo jugaba de niña) pero cuando lo atrape con “las manos en la masa” (es
solo una expresión) el intento escapar pero tropezó con la mesa que tenía mi
laptop y automáticamente la gravedad se ocupó de llevarla a la piscina, luego
el me suplico que no le dijera a su mama, porque lo iban a matar, yo accedí a
guardar su secreto a cambio de que le cobraría luego.
—
¿y
ya se lo cobraste?
—
Aun
no me decido
—
Ya
veo
Terminamos
por llegar a mi casa y cuando mi padre estaciono su carro en el garaje, baje de
inmediato para buscar comida (recuerdan el incidente de la habitación del
conserje, ese incidente no me permitió ir a buscar mi comida y estaba más
hambrienta que nunca, podía devorar una pizza entera y esa era la idea)
—
papa
comprare pizza, ¿alguna preferida?
—
Una
con champiñones extras, por favor
—
Bien…
—
Hola,
matwer – decía mama (se me olvido contar que mis padres están separados y que
por esa razón tengo celebraciones dobles, además de regalos dobles, para
cualquiera esto sería malo pero para mí, es todo lo contrario) mi madre siempre
le decía su apellido porque no quería mostrarse sensible. Realmente el nombre
de mi padre era: Alonso matwer, pero como ya lo notaron, ella le dice “matwer”
—
Hola
Helen… que tal tu día— dijo mi padre, con una sonrisa falsa.
—
Bien,
gracias por preguntar
—
Hoooola
mama, llegaste temprano – interrumpí, no aguantaba su incomodidad mutua, me
arruinaban la noche.
—
kristin,
¿cuándo llegaste?
—
Hace
unos minutos, mi papa me trajo
—
Bien,
ya me voy regreso en unas horas
—
Ok,
tarda todo lo que quieras
Después
de que mi madre se fue, mi hermana bajo a saludarlo y lo primero que pidió fue
dinero para comprar ropa (tampoco la juzgo en eso, porque yo lo hago a veces,
tengo que mantener mi estilo de una zorra-angelical, luego de que mi padre le
diera lo suficiente, ella se quedó con nosotros a esperar la pizza, luego de
veinte minutos el repartidor había llegado, recogimos la pizza y la repartimos
en la cocina
—
Y…
que hay con ese chicho – pregunto papa
—
¿Un
chico? ¿Cuál de todos? – pregunto la entrometida de mi hermana, le di un golpe
en el hombro para que se callara pero no logre nada ya mi papa me miraba con
una ceja levantada
—
No
es nada papa, no te preocupes, el solo quiere su nota del mes – respondí
encogiéndome de hombros
—
Ajam,
amigo ratón del queso – me replico, tomando otro trozo de la pizza.
—
Ya
basta papa, él ni siquiera es mi amigo el solo es… un idiota más en el mundo
—
Ajam,
si tú lo dices – ahora me replicaba mi hermana
—
Tú
no te metas, entrometida – le gruñí con el ceño fruncido, ella solo me sonrió
con travesura-malcriada (ahh no la soporto)
—
Cambiando
de tema. Me dijo tu madre que te castigaron hace unos días, me puedes decir
porque
—
Amm…
porque me hacían bulling – sabía que mi padre no se enojaría por desquitarme de
unos idiotas amantes del bulling
—
Ya
veo… no todo tiene que ser por violencia y lo sabes
—
Pero
papa…—sentía como mi hermana se moría de la risa, siempre intentaba fulminarla
con la mirada pero papa no me dejaba. Ahh me las veré con ella luego.
—
No
diré más, ya van tres castigos en dos meces, debes cambiar kristina matwer del
valle, y no quiero hablar más sobre el tema – wow utilizo mi nombre completo,
no mucho lo utiliza pero cuando está enojado lo está (y lo sé, mi nombre es
horrible por eso decidí que todos me llamaran kristin)
—
Bien
– dije de mala gana, no soportaba pelear con mi padre
Después
de comer la pizza de mala gana, me despedí de mi padre y me fui a dormir,
cuando llegue a mi cuarto me sumergí en las sabanas que me esperaban fielmente
sobre mi cama, me recosté, ley un rato y luego caí en un sueño pesado…
iooi
➦➦capitulo 2- quien eres tu
iooi
➦➦capitulo 2- quien eres tu
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